Por: Fernando J. Pebe

Había cumplido el sueño de todo migrante, integrarse a la sociedad que la acogió. No fue nada fácil, pero como ella es una auténtica guerrera, se la gano a puro trabajo. Atrás quedaron los recuerdos de su incierta llegada, literalmente a un nuevo mundo para una ayacuchana nacida en las remotas laderas de Renco*, su lugar de origen.
Sus días de lucha para no ser deportada, la hicieron más fuerte, integrarse a una nueva sociedad con costumbres diametralmente opuestas a la suya, no era nada fácil; aprender el idioma tampoco; soportar los gritos de los ostentosos italianos que parlan en “mayúsculas”, gesticulando todo el tiempo, no la amilanaron.

Ella que había cruzado océanos, ríos y montañas sin problemas, era una paucina dispuesta a conquistar el viejo mundo. Una pequeña guerrera de un metro cincuenta de puro coraje, que al cabo de varios años enfrentando con valentía todos los contratiempos que pasan los migrantes en tierras extrañas, logró hacer realidad su sueño. “Tuve que dejar mi país en busca de un mejor destino en la década de los años noventa, cuando el terrorismo hacía imposible la vida de los jóvenes ayacuchanos”. Recuerda.

Después de mucho trabajar logró hacer realidad su sueño, estableciéndose legalmente en Milán, la ciudad más industrializada de la bella Italia. Con el tiempo formo una familia con un fornido peruano. Trabajaron incansablemente hasta comprarse un departamento, donde nació su primer bambino. Como hija de padres comerciantes (Lorenzo Rodríguez y Raquel Pebe) la paucina inicio un negocio propio y le fue bien. Estudio técnicas de enfermería y al egresar consiguió trabajo en un hospital en un buen horario que le permitió seguir con su propio negocio. Después de varios años nació su linda nena, la familia estaba completa. Entonces la vida era rosa para esta emprendedora familia peruana.

Esta historia podría terminar aquí, con un final feliz. Pero algo grande estaba por suceder, algo que estremecería el mundo.

La dolce vita no es un mito; para los italianos es una realidad de siempre, la verdad de la milanesa, es que ellos gustan de la buena meza, el buen vino y las mujeres. Son gente que por su cálido temperamento disfrutan de los placeres de la vida, como si fuera el último día de sus vidas. Más aún ahora que están en plena bonanza económica, tecnológica, social y deportiva; después de sufrir fuertes calamidades, crisis y guerras del pasado que lo hicieron emigrar por medio mundo.
Se habían convertido en una de las potencias europeas más estables, gracias al comercio, la industria y el turismo. Su equipo de fútbol la Juventus, era el símbolo de esta bonanza.

Hasta que de un momento a otro les cayó la noche, cuando se enteraron del brote del mortal coronavirus en un pueblo de la China, les pareció una noticia muy lejana. Europa confiaba en su medicina y tecnología. Mientras que el coronavirus avanzaba como hordas mongólicas invadiendo países europeos. Cuando llegó a los ricos territorios de Lombardía, las autoridades con toda confianza tomaron medidas sanitarias para combatir la terrible pandemia que venía de oriente; pero los indolentes jóvenes se creyeron inmortales y siguieron con sus interminables juergas. Mientras que el coronavirus iba causando grandes bajas entre la numerosa población vulnerable, convirtiendo a Italia en el país más afectado por la pandemia. Como si fuera un castigo divino, que ni las oraciones del Papa pueden detener esta mortandad

Ahora la salvación el pueblo italiano está en manos del equipo de médicos y enfermeras que vienen luchando diariamente como unos valientes espartanos contra el poderoso enemigo, que no retrocede y sigue causando más muertes, convirtiendo a este grupo de trabajadores de la salud en héroes y heroínas.

Soledad Rodríguez Pebe, natural de Pauza, Ayacucho, como integrante activa del Sistema Nacional de Salud Italiano, está en primera fila, en su puesto de batalla contra el coronavirus, exponiendo su vida diariamente, para salvar vidas de gente que no conoce. Como buena ayacuchana que es no se amilana y con ese espíritu guerrero que le caracteriza lucha incansablemente para derrotar a este mortal enemigo que ha puesto de rodillas a las naciones más poderosas del planeta.
Hagamos una oración por nuestra paisana para que salga bien librada de su lucha diaria contra el mortal coronavirus. Que el Patrón Santiago la proteja…

*Renco, es un pequeño villorrio perteneciente al distrito de Pauza, capital de la provincia Paucar del Sarasara, Región Ayacucho. Antiguamente estuvo poblada por tres o cuatro familias. Renco es tierra de exitosas cantantes, profesores, abogados, hombres y mujeres emprendedoras, un cronista y ahora una heroína de la salud.

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