Un día en el centro de Lima es cansador, más aún si transitas por el “Mercado Central”, el cual mi cuñado preferido llama:
• Disneylandia… pues le resulta muy entretenido.

Al retornar a mi casa el viernes, casi entrando la noche, solo me quedó tiempo para ordenar mis cosas y salir a la misa de un mes de fallecido de Renato Motta.

Al llegar a la iglesia en Barranco, pensaba que mi día en el centro de Lima había sido completo y no sabía que las emociones aún no comenzaban.

La misa se realizó en medio de un ambiente con mucho sentimiento de amor en todos los niveles, se respiraba mucho dolor por la pérdida de Renato, que sin duda fue muy querido… al culminar la ceremonia fuimos invitados al salón parroquial para vivir el proceso en el cual:
• Adopté a Renato… como un hijo.

Un hombre ya maduro hizo de maestro de ceremonias, por él supimos que Renato había sido un hombre muy apasionado y competente en las tareas que realizó, las que a mí me dejó muy impresionado, éstas son algunas de sus actividades, pues fue:
• Payasito… a los cinco años animó su propio cumpleaños.
• Cantante… y lo hizo en estrados frente a cientos de personas.
• Un buen skater¨s
• Surfista que dominó las olas, sobre las cuales paseo sus ilusiones.
• Mago profesional.
• Un destacado alumno escolar.
• Torero… en esta actividad murió a los 19 años.

Al escuchar esa semblanza, mi corazón dio un vuelco, pues sin duda Renato había vivido su vida de manera intensa, él habría comulgado conmigo con esa frase que repito con frecuencia:
• Sueña como si fueras a vivir para siempre… pero vive el día como si fuera el último… en las cosas simples se esconde la felicidad.

De modo seguido compartieron un video que resumía todas estas actividades, confirmando que Renato vivió de manera intensa sus 19 años, el verlo en esas imagines me emocionó mucho y me dije:
• Pensar que hay mucha gente adulta, que dobla o triplica la edad de Renato, pero que vivió mucho menos que él.

Es que vivir la vida que te imponen terceros o trabajar para alcanzar los sueños de otros, no cuenta verdaderamente, sobre todo para responder las tres preguntas que nos hacemos en la agonía:
• ¿Viví la vida que quise?
• ¿Amé como debí amar?
• ¿Cómo me recordarán?

En un momento del compartir, me acerqué a Alfonso Motta, el dolido padre y comentándole sobre estas tres preguntas que estudios nos dicen que son las más frecuentes que nos hacemos las personas antes de morir, le dije:
• Ten la certeza que Renato debe haber respondido las tres preguntas de manera positiva.

Esa noche llegué a la iglesia para acompañar a una familia dolida, una que perdió a un joven de 19 años en la plenitud de su vida y salí de ella… queriendo y respetando a Renato, pues fue un hombre que vivió la vida como la recomiendo a todos los que me escuchan y leen… por ello no dudo que él respondió las tres preguntas así:
• Viví plenamente mi vida de payasito, estudiante, skater´s, surfista, mago, torero, enamorado, amigo y sobre todo… como hijo.
• Amé con pasión y total entrega las actividades que realicé, de igual manera a la gente con la cual compartí, por ello en su recuerdo no solo hay respeto… sino también sentidas lágrimas.
• Me recordarán con amor, mucho respeto y admiración.

Renato estaba en mi mente cuando entré a la iglesia pero salió en mi corazón cuando me retiré de la ceremonia. Ojala los peruanos aprendamos a vivir como Renato… con pasión por lo que hacemos… sin hacer daño a tus semejantes.

Renato abrazó con pasión y hasta la muerte una actividad con la cual discrepo… la tauromaquia, pero ello de ninguna manera me resta el respeto y admiración por su coraje, ése que es necesario para darle cara no solo al toro… sino a la vida. Al despedirme su dolida tía me dice:
• Renato y Walter están juntos allá arriba, Renato le está enseñando a torear y Walter le enseña a jugar fútbol, yo sonreí y le di un beso…
Mientras caminaba me dije:
• No creo que Walter se pare frente a un toro para torearlo.

Pero allí nomas recordé que siendo muy joven Walter había enfrentado a una vaquilla en Chosica, en un “Toro mach”… para defender a la que en aquella época era su enamorada… Susana, al día siguiente él me dijo:
• Viejo, me arriesgué para protegerla… creo que después de ello… ella me quiere más.

A los valientes… la muerte no los puede vencer, pues al vivir en nuestro recuerdo se hacen eternos, por eso reitero:
• Invencible no es el que gana… es aquel que nunca se rinde, sin duda Renato y Walter…jamás se rindieron.

Un abrazo
Walter Oyarce

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