Las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo conforman un conjunto de oportunidades para estrechar ví­nculos afectivos entre padres e hijos y que pasan de generación en generación, es recordar nuestras raí­ces y transmitir el legado de nuestros antepasados, que forman parte de nuestra identidad, me trae recuerdos de mi niñez, recuerdo estar sentado en mi casa, rodeado de mis padres, hermanos, amigos y familiares, frente a nuestra cocina, al entorno de la tullpa, eran esas noches como tantas otras, oscuras y lúgubres, algunas velas o el petromáx nos daba luz dentro de la casa, aún no habí­a llegado la energí­a eléctrica y las casas que tení­an el techo de calaminas y otras de tejas, los barrios y todo el pueblo de Pauza, solamente lo iluminaban las estrellas y la luna que parecí­an faroles en la oscuridad, así­ como este recuerdo llegan otros recuerdos de mi gran amor por mi tierra que me llena de orgullo y melancolí­a.

 
Pero hoy narrare desde adentro, de aquel rinconcito donde, no solo se cocinan alimentos, sino también acuerdos o alianzas, planes, proyectos, candidaturas y estrategias, la conversa es el ingrediente en estas largas tertulias que alimentan nuestro intelecto y nuestro espí­ritu, mamá “concho” como profesora siempre nos daba lecciones de enseñanza, ella decí­a que el poder del pensamiento y la palabra, hace que descubramos nuevas formas de conocimiento, también nos decí­a que cuando uno come las comidas de la tienda (bodega) arroz, fideos, gaseosas, galletas, no alimentaban solo nos llenaban y además era quí­mico, ya no era natural, no era como comer nuestros propios productos porque esos si nos quitaba el hambre y nos hací­a fuertes, así­ como el maí­z, a quién le dedicamos nuestro canto, Maí­z granito eterno , abrigo de niños tristes, pancito de la ternura, humilde oro de mil corazones, eres el nido que abriga la esperanza. eres el vientre que brota nuevos hijos, aunque el tirano te muerda siempre serás maí­z, maí­z, un canto al alimento sagrado de nuestros incas, como el trigo es alimento fresco pero cuándo se hace el pan es cálido, la carne del cuy es más caliente porque vive en su refugio que son construidas debajo de la tullpa, así­ era y es hasta ahora, aquel rinconcito llamado por todos como la “cocina”, lugar donde se cuentan historias de lo vivido, sentado al costado de la tulpa o en ciertos lugares como en Pauza lo llamamos Tullpa o fogón doméstico como lo conocen ahora la nueva generación, así­ se cocinaba antes, con leña y ese carbón al rojo vivo, mantení­a el calor dentro de la cocina,, este escenario natural y misterioso, no es una fantasí­a, es real en muchos pueblos al interior del paí­s.

 
Así­ como ayer mirando desde el patio de mi casa todo los verdes cerros que rodean a nuestro pueblo de Pauza, se nos viene todo a la mente desde nuestra niñez, cuando nos levantábamos muy temprano al primer canto del gallo y esperar los primeros rayos del astro rey rayando al majestuoso SaraSara, y ver a nuestros campesinos caminando por esos caminos polvorientos, casi virginal, caracterí­stico de los pueblos serranos que trabajan la tierra y viven del campo y las manos santas de mi madre, manos curtidas en el fogón, poniendo las ollas sobre la tullpa, era un acto casi ceremonial ¡qué portento!, ¡que sazón!…Así­ eran las manos de mi madre, apretándome entre su pecho, el corazón desbordada de calor henchida de amor, pues no hay como una madre pendiente siempre de sus hijos, aunque adultos ellos, allí­ está la madre, ellas saben nuestras dolencias, nuestras tristezas y alegrí­as y guardan bajo siete llaves los secretos de cocina, sus manos santas que dan sabor a los diferentes potajes que comemos, cosa curiosa muchas madres del ande y más aún en mi pueblo, cocinando cargan en sus apaschas sin importar el peso del hijo o hija, dejan de comer para sus hijos, madre es todo eso y mucho más, esta narrativa tiende a ser la fotografí­a que refleja las vivencias y costumbres de mi pueblo, que hoy da paso a la modernidad y para alegrí­a nuestra en muchos hogares de la capital Cervantina de América, todaví­a se cocinan en tullpas, teniendo cierto cuidado que se cocina ahora, pensando en las dificultades de hoy que posiblemente fueron las decisiones de ayer y que las decisiones de ahora pueden ser el pesar del mañana.

 

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