Este encierro involuntario, cuarentena lo llaman otros y que todos tenemos que acatar por nuestro bien, hace que cierre mis ojos y me transporte imaginariamente a la capital Cervantina de América, la noche pareciera que tuviese más horas interminables, es que la noche es esa que te hace recordar a quién amaste, te hace lamentar cosas que nunca hiciste; te hace escribir a quién no te lee. La Noche en Pauza es diferente, es aquella que te cuida el sueño y vela por ti, esta oscuridad que despierta miedo en algunos y es motivo de inspiración para otros, pero para un Hijo del SaraSara la noche le es propicia porque las mejores ideas llegan en medio del silencio y la soledad, es que la noche tiene aquellas piezas poéticas inspiradas en la oscuridad, la luna, las estrellas y en fin todos los fascinantes personajes nocturnos que pueblan nuestros sueños y pesadillas.

Estoy soñando despierto y ver tu cielo lleno de estrellas y preguntarme, ¿Cuantos paucinos(as) enamorados vieron este cielo suspirando por aquella persona que los desvela? ¿Cuántos paucinos durmiendo mientras estoy desvelado pensando en tu futuro, desarrollo y esta pandemia que nos amenaza?

Solo me acompaña el sonido del viento y aquellas ráfagas gélidas que golpean mi rostro, mientras miro tus calles desiertas y silenciosas y no encuentro respuesta a mis inquietudes?

Salgo de mi escondite con mi salvoconducto en mano y empiezo a caminar por el histórico Jirón Comercio y es que caminar bajo la dirección que le ponga a mis pasos, es recordar mis pasos infantiles y siempre habrá tiempo de venir a caminar por sus calles imaginariamente, eran casi las dos y treinta de la madrugada de un día cualquiera de este mes de abril, las dos Alamedas de tu histórica plaza están silenciosas y solitarias. No se escucha a lo lejos a los cantautores o bohemios que hacen que la noche en Pauza no esté muy callada y silenciosa, no hay bailongos en el Géminis u otra discoteca, no hay enamorados en las bancas, ni de arrumacos en las esquinas, la esquina del movimiento silenciosa, los bares y otras tiendas acatan el decreto de urgencia están cerrados es que el frió es intenso como el amor que te tengo pueblo querido.

La noche está poniéndose más oscura y la luz tenue de tus postes me hacen meditar, regreso a mi habitación y algo mágico, casi celestial diría yo pasa esta noche, ingresa una ráfaga de viento frio por mi ventana y acostado sobre mi cama reflexiono y veo interrumpido mi sueño, siento la presencia del Viejo Santiago quién se sentó junto a mí y me preguntó. ‘‘ ¿Por qué te desvives tanto viendo a tu pueblo por tu ventana, al principio no supe que responder y de pronto balbuceando le implore que no llegue ese virus a mi pueblo porque nuestro nosocomio es precario y no tenemos recursos para enfrentar esta pandemia, sería terrible y devastador, es que Santiago Apóstol, es el santo patrono de mi pueblo, que siempre me habla con la verdad, que me auxilia en mis necesidades, a quién le debo la fe que profeso a su imagen sacrosanta, me ordenó que me pusiera de pie y que luchará apoyando a mis autoridades y a mi gente, y me recordó que nadie es responsable, aquí todos somos responsables de nuestros actos y que debemos cumplir con los decretos y comunicados de nuestras autoridades.

Esta noche es tan larga, el silencio se torna penetrante como aquel aroma de tus tunales y retamales de tus praderas y todo esto viene en medio del silencio profundo en que la noche envuelve mi terrena ilusión, y siento como un eco que martilla mi conciencia y conmueve mi propio corazón. Es que esta noche imaginaria en mi pueblo a pesar de la distancia dónde me encuentro con su oscuridad llenas de una inmensa paz y esta soledad que me tiene prisionero, pareciera que fuese eterna y la imagen de mi santa madre se hace presente y cierro mis ojos y escucho a lo lejos su voz como diciendo aquí estoy no estás solo.

Esta cuarentena y la soledad que es mi fiel acompañante en estas largas noches, esta soledad nunca sido buena amiga del amor ¿Cuándo serán uno solo los dos? para no sentir esta inmensa soledad que se torna casi eterna, será una paradoja de todo lo narrado, pero a pesar de todo, quiero expresar que amo la noche en la Capital Cervantina de América, con su infinito silencio, no hay nada como esta soledad que me acompaña en mi caminar y que por un momento olvido donde estoy.

Inquietudes que me llegan cuando llega la oscuridad y solo los ruidos de los gatos techeros o la de unas lechuzas o las llamadas telefónicas de la princesa del SaraSara que exige mi presencia a su lado distraen mi pensar y mi conciencia.

Hoy sueño despierto porque cada vez que estoy en Pauza, me olvido de todo y que la modernidad llegó, acariciando su progreso y desarrollo pero mi terquedad, hace que siempre por las noches en la casona vieja ya remodelada, recurra a ese viejo candelabro y encienda mi vela que iluminan mi mente y mi caminar, para recordar esos bellos pasajes de mi vida de infante y así imaginariamente voy apagando cada noche esa vela con un soplo y siento que por la ventana abierta se introduce la noche, una vez más y dulcemente me abraza y me permite reflexionar que un día no muy lejano que el astro rey de la noche, la Luna y yo seremos amigos y que unidos terminaremos con esta soledad y que un día de estos llegará ese amor lejano que me rehúye, pensando que la soledad se acabó, gracias a ti amigo (a) lector, gracias a tu compañía virtual, hoy encontré en ti el valor de esa amistad virtual y sé que siempre estás ahí cuándo te necesite.

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