patPor: Fernando J. Pebe
La noticia salto a las páginas de las redes sociales y en cuestión de segundos se hizo viral entre los paucinos de los confines del mundo: ¡El Patrón Santiago, ha desaparecido¡
Nadie sabe a ciencia cierta que es lo que paso aquella noche del 20 de diciembre del 2015. La comitiva que trasladaba de regreso la histórica efigie del Patrón Santiago, después de ser restauradaÁ  por especialistaÁ  de Lima con el fin de recuperar su antiguo esplendor, no recuerdan cómo desapareció.
—Llegamos sin contratiempos a Chala, luego de estirar las piernas, y echar gasolina a la camioneta, decidimos continuar el viaje hasta Incuyo. Dijo Máximo HuamánÁ  el chofer de la camioneta que trasladaba de regreso al Patrón a su Iglesia de Pauza.
En Lima Iván lucia perplejo con la noticia —No puede ser, no puede ser. Repetí­a mecánicamente.Á  Esto es inconcebible Á¿Quién podrí­a llevarse al Patrón Santiago?
Á¿Con qué intenciones?, Á¿Qué es lo que buscan los secuestradores? Se hacia mil preguntas a la vez y no encontraba una respuesta razonable. No entendí­a nada. Mientras se contactaba a través del celular conÁ  otros paisanos para ver siÁ  tení­an alguna noticia del paradero del Patrón Santiago.
ítalo Villar, conocido bloguero paucino fue el primero en lanzar la noticia de la misteriosa desaparición del Patrón Santiago en las alturas de Incuyo. Pauza.com, la web que une a todos los paucinos tení­a la primicia sobre el extraño robo de la efigie del Patrón Santiago.
“El patrón Santiago era trasladado por una comitiva de paucinos de confianza de Lima hacia Pauza, luego de ser restaurado por artesanos capitalinos. El patrón no llevaba puestaÁ  prendas de oro y plata, para motivar un robo de tal naturaleza, razón por lo que resulta muy extraño su desaparición”, escribió en el blog. “Esto es un robo sacrilegito que tiene que ser aclarado lo más pronto posible, pues toda una población están totalmente consternados por la extraña desaparición de su santo patrón”.
Mientras tanto en Pauza, el padre Vladimir trataba de serenar a los devotos que poco a poco fueron acercándose aÁ  la Iglesia en busca de noticias sobre su santo Patrón. La multitud de gente se arracimo alrededor del párroco, y poco a poco el murmullo fue creciendo, como una inmensa ola de mar.
—Esto es cosa del Supac. Grito una vieja beata, llamando la atención de la población que por algunos minutos habí­an convertido la iglesia en una nueva torre de babel, pues todos hablaban a la vez y nadie entendí­a nada de nada.
— ¡Silencio¡ gritó el párroco. La beata aprovecho el silencio para seguir con su perorata apocalí­ptica
—Es castigo del Patrón, porque ustedes se ocupan de lavar su imagen y tienen el alma sucia, llena de pecados, son malos cristianos…dijo.
—El supay se ha llevado al Patrón. Gritó la vieja
—Arrepiéntanse pecadores y dejen de ser ambiciosos y egoí­stas, todo lo ven dinero y más dinero; hasta el párroco solo piensa en donaciones y en cobrar por las cosas del Señor. Gritó la beata
— ¡Callen a la vieja loca¡ Grito alguien de la multitud
—Si, si…que callenÁ  a esa loca. Gritó la multitud a coro
—Ustedes loÁ  veneran de la boca para afuera. Lo visten de finos atuendos, de joyas y alhajas, lo usan para justificar sus borracheras, para sus juergas y diversiones. ¡Tanda de hipócritas¡ volvió a la carga la beata
—El Patrón Santiago ha caí­do en manos del supay, ya jamás lo volveremos a ver. Profetizo la beata.
Un sordo murmullo se apodero de la multitud, la eminencia de perder a su santo patrón, los dejo helados de espanto.
Doña EncarnaciónÁ  Rosas Vda. De Guardia, respetable matronaÁ  paucina, leyenda viva del puebloÁ  con sus más de noventa años a cuestas pidió a la multitud que se calmaran y queÁ  todos juntosÁ  rezaranÁ  para que las predicciones de la beata no se cumplieran.
—El patrón Santiago, no abandonara a su devotos, recemos todos juntos, para que regrese. Dijo doña Inca con suficiente vitalidad para organizar a los fervorosos católicos. Pidamos al Señor la pronta aparición de nuestro Santo Patrón. Dijo.
MáximoÁ  el chofer conto al comisario de Incuyo, que pararon en un restaurante para tomar una taza de café para combatir el frio de la puna y que fueron atendidos, por un extraño mozo a quien no recordaba haberlo visto antes por estos lares.
— Tení­a una mirada muy extraña. Recordó en ese instante. Vestí­a todo de negro. Dijo el chofer tratandoÁ Á  de recordar más detalles.
—Recuerdo que bebimos la taza de café y poco a poco fuimos invadido por un pesado sueño. Después no recuerdo nada más. Cuando despertamos ya era de madrugada, el frio matinal me congelo el rostro,Á  tambaleando como un borrachito llegue a la camioneta y me di con la sorpresa de que el Patrón Santiago no estaba en su sitio, habí­a desaparecido misteriosamente.
—Extraño, muy extraño. Murmuro el Comisario.
La extraña desaparición del Patrón Santiago paralizo las actividades del pujante pueblo paucino, por calles, cantinas, colegios, instituciones publicas y privadasÁ  era el comentario del dí­a. Por radio Armoní­a pasaron la versión de un campesino que dijo haber visto que en una curva de la carreteraÁ Á  por una mala maniobra del chofer de la camioneta, el Santo Patrón cayó a un profundo barranco desapareciendo y que para tapar su descuido, los encargados inventaron esta patraña. Muchos estuvieron de acuerdo con esta versión y se organizaron en cuadrillas para buscar en el lugar señalado por el campesino.
La navidad estaba próxima, pero todos los preparativos para celebrar el nacimiento del niño Jesús perdieron su brillo. Esta será la navidad más triste para los paucinos, porque en su flamante altar mayor preparado con tanto esmero faltará la figura de nuestro Santo Patrón. Dijeron. El párroco Vladimir desde el reluciente pulpito daba esperanzas a los feligreses que habí­an abarrotado la iglesia. Pronto lo encontraran y nuevamente nuestro pueblo recuperara la fe perdida. Mientras tanto el sacristán no podí­a con la bolsa de limosnas, comoÁ  nunca los paucinos se mostraron generosos en su colaboración, hasta los más humildes echaban sus escasas monedas.
En Lima Iván se canso de indagar por más noticias, la misteriosa desaparición del Patrón le quito la felicidad que habí­a sentido al entregar el Santo Patrón completamente restaurado a la comitiva encargada de su regreso al pueblo de Pauza. El que tuvo la feliz iniciativa de traer al Patrón a Lima para su restauración después de cuarenta años, cumpliendo la promesa hecha a su querida madre doña DeliaÁ  Huaita, ahora le embargaba un sentimiento de culpa.
A Juan Gutiérrez, paucino afincado en la ciudad de Madrid por las mismas razones que los cientos de sus paisanos —¡trabajo!-, la noticia de la desaparición de SantiagoÁ  lo tomo con indiferencia, mientras viajaba en el metro hacia su trabajo, leí­a los comentarios de preocupación de sus paisanos en la redes sociales. ¡Idolatras!, murmuro. Bien merecido se la tienen por idolatras, repitió. Juan no comprendí­a porqué los paucinos adoraban una imagen de yeso hecha por el hombre, y más aun siendo un español mata indios, pisoteando con su caballo blanco a un indefenso indio.
Toda esa parafernalia armada alrededor de Santiago, le parecí­a cosa del diablo. No habí­a otra explicación para su formación evangélica. Alabado sea el Señor, murmuro, —que nunca más encuentren al Santiago, repitió con cierta satisfacción.
El Circulo Mutuo Pauza, La Hermandad Apóstol Santiago, La Asociación del Apóstol Santiago del Conosur, después de dos dí­as de los hechosÁ  lanzaron unÁ  comunicado en conjuntoÁ  pidiendo a las autoridades competentes, que tomen cartas en el grave asunto que tiene consternado a los paucinos. PidieronÁ Á  resolver lo más pronto posible la misteriosa desaparición del Apóstol Santiago, Patrono del pueblo de Pauza, capital de la provincia Paucar del Sara Sara,Á  Región Ayacucho.
Cuentan que el Cardenal Cipriano cuando se entero de la noticia dijo que esto eran “puras cojudeces, cosa deÁ  cholos provincianos”, y que lo más práctico era que los paucinos compren otra imagen de Santiago y se acabo el problema, ya que estaba ocupado enÁ  cosas más importantes que hacer y no estaba para perder el tiempo en boludeces. Por aquellos dí­as el Cardenal se encontraba enfrascado en apropiarse de la universidad católica, centro de estudios que genera gran cantidad de dinero,Á  negocioÁ  que el Cardenal lo querí­a tener en sus manos.
Algunos medios capitalinos se ocuparon del hecho noticioso, sobre todo los periodiquillos de cincuenta centavos, que resaltaron la noticia en primera plana con sendos titulares:
Á 
“Roban histórico Santo Patrón de Pauza”, “Se pierde en el camino el Apóstol Santiago, patrón de los paucinos”, “Paucinos lloran la misteriosa desaparición de su santo patrón”, “Desaparece
misteriosamente el Patrón paucino”
Á 
Hasta los noticieros televisivos le dieron atención al suceso poco frecuente en nuestro medio. Un avispado periodista hizo una investigación sobre los robos sacrilegios, “Generalmente los ladrones se roban la valiosa platerí­a que adornan la efigie, ya que algunos devotos donan valiosas alhajas por un favor concedido. Pero nunca se llevaron la mismí­sima efigie que tiene poco valor monetario, solo tiene un valor histórico por lo que resulta muy extraña la desaparición del Apóstol Santiago. Hasta la fecha nadie vio nada, no se sabe quienes tramaron tan misterioso robo”.Á  Concluyo.
Á 
Un conocido psicólogo televisivo, hizo un profundo análisis del hecho que preocupaba a toda una población: “lo que sucede esÁ  que los paucinos han depositado en la paternal figura del Patrón Santiago todas sus esperanzas y triunfos, ya que ellos le tienen mucha fe, pues crecieron bajo la sombra del Patrón, que los acompaño en todas las etapas de su desarrollo.
A pesar de que Santiago esta representado con la espada desenvainada y aplastando con su caballo a un indio, en realidad la mayorí­a piensa que esta luchando contra los demonios y maldades que azotan a la humanidad. Porque según los españoles los indios son sus enemigos ya que en ellos esta encarnado el demonio, mientras que ellos vinieron a salvarnos de sus garras,Á  a civilizar y evangelizar a los barbaros del nuevo mundo.
Esta creencia se la inculcaron a los paucinos desde sus primeros años y por eso le profesan tal cariño y fe a su santo patrón. Y ahora que ha desparecido piensan queÁ  todos los males de la tierra caerán sobre Pauza que se encuentra desprotegida”.
Á  Un vidente dijo que el Patrón habí­a sido secuestrado por seres extraterrestres, seguramente con en fin de analizar de que material estaba hecho, ya que les extrañaba tanta devoción alrededor de un personaje de la antigí¼edad, irreal para nuestros tiempos tecnológicos. Les interesaba descubrir el valioso magnetismo que irradia esta imagen para que tanta gente entregara su vida alrededor delÁ  llamadoÁ  Apóstol Santiago, Patrón de los paucinos.
La noticia de la desaparición del PatrónÁ  Santiago llegó a las más altas esferas del poder polí­tico nacional. La pareja presidencial de comprobados ancestros paucarinos, sabia de la devoción de los paucinos por su Patrón. La ministra de la mujer también de origen paucino, le comentó su profunda preocupación en una reunión de trabajo. “No puede ser que Pauza la capital de provincia se quedará sin su santo patrón”, “Tenemos que hacer algo”, dijo Marcela.
De pronto el presidente tomo su celular smarphone e hizo una llamada al Director de la Policí­a Nacional del Perú. “Ya saben me buscan a Santiago a como de lugar por aire y tierra, movilicen todo el contingente queÁ  necesiten; tienen 48 horas para encontrarlo”. Dijo en tono enérgico. Nadine y Marcela se quedaron sorprendidas, pues nunca antes lo habí­an visto tan enérgicoÁ  ordenandoÁ  a un general.
Muchos paucinos de antaño dijeron que la extraña desaparición del Patrón Santiago era másÁ  desbastador que el terremoto que azoto Pauza en diciembre de 1914, cuando Pauza y demás pueblos del valle de Huancahuanca sufrieron terribles daños materiales y humanos, además de secuelas post terremoto. “Se han llevado el espí­ritu de los paucinos”, dijeron clamando al cielo suÁ  pronta aparición.
Las radios paucinas se preguntaban cada dí­a: Á¿Quién ha visto al Patrón? Cualquier detalle por insignificante que sea puede darnos la pista para encontrarlo, es necesario que pronto aparezca el Patrón Santiago, sino una histeria colectiva se desatara en Pauza. Clamaba el locutor de turno
El empresario Nazar VillafuerteÁ  ofreció una buena recompensa económica a quien diera un dato verí­dico sobre su paradero. Esto genero que los empresarios taurinos también organizaran una bolsa económica para recompensar a quien encuentre al Patrón Santiago. “Se imaginan qué pasara si no aparece el Patrón Santiago,Á  la corrida de toros programada para su fiesta se va al tacho”, dijeron.
Mientras tanto en Pauza las beatas del pueblo iniciaron una novena pidiendo al santí­simo la pronta aparición del santo de los paucinos. Por plazas y calles aparecieron pequeños grupos de evangélicos anunciando dí­as terribles para los paucinos, castigos divinos por su excesivo materialismo y derroche de dinero en fiestas y juergas, a nombre del Patrón Santiago. Su egoí­smo y falta de solidaridad también serí­an castigados por el Señor que todo lo ve. Dijeron a coro. Los fanatizados pastores se lucieron anunciando a los cuatro vientos, dí­as apocalí­pticos para los paucinos.
No falto algún pastor que con los ojos desorbitados por el fanatismo religioso, arrodillado en medio de la plaza de armas con los brazos extendidos hacia el cielo clamaba a viva voz ¡Castigo mi Señor para estos pecadores!, ¡Piedad mi Señor para los inocentes de este pueblo!,Á Demetrio Mamani Condori comerciante inmigrante de origen puneño, afincado en Pauza a raí­z de la terrible sequia que azoto su región, trataba de consolar el pesar de sus atribulados clientes paucinos que se lamentaban de la desaparición de su santo patrón.Á  Yo tengo a la mamacha Candelaria que me protege, le voy a rezar para que ayude a encontrar al Santiago. Dijo ensayando una cara de pena en su cobrizo rostro. Pero no quiso hacer ningún descuento de la cuenta total al cliente de turno. Solo te estoy ganando un par de soles, papá.Á  DijoÁ  el ladino comerciante acariciando las monedas como si fueran de oro.
Á 
Teófilo Contreras campesino del anexo de Huayllas, atribuyo su dí­a de mala suerte a la desaparición del Patrón Santiago. Desde la madrugada que encontró a su vaquilla con la panza hinchada, hasta la tarde que las ovejas de la vecina entraron a su chacra y barrieron con cuanta alfalfa encontraron. Y para colmo de sus desgracias en la noche un perro mordió a su hijo menor. Llevarlo a la posta médica, buscar al perro callejero, literalmente fue un dí­a de perros…
Á 
En las alturas de Incuyo el instinto sagaz de losÁ  policí­as enviados por Humala empezó su investigación, con la seguridad de solucionar el problema prontamente. El principal sospechoso era el misterioso mozo que atendió a la comitiva y se echaron a buscarlo por todo el pueblo. Extrañamente nadie recordaba conocerlo, decí­an no haberlo visto nunca. Es un forastero de paso. Dijeron. Los policí­as viejos zorros capitalinos capturaron a un campesino y lo sometieron a un interrogatorio “cientí­fico”. A estos cholos hay que meterle golpes para que hablen. Dijo el Capitán. No tardaron ni tres horas para dar con una pista segura. Al cabo de un par de horas el misterio estaba resuelto.
Á 
La antigua Hermandad del Apóstol Santiago de Incuyo lo tení­a en su altar, pues decí­an que por ser la primera hermandad dedicada al cuidado del patrón tení­an todo el derecho de conservarÁ  la efigie original del Patrón Santiago.
Á 
La noticia de la aparición del Apóstol Santiago se expandió por el orbe como las replicas de un terremoto con epicentro en Pauza. La búsqueda habí­a terminado, los paucinos recuperaron la tranquilidad.

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