Soy charanguista, compositor y cantor. Nací en Pausa, Ayacucho. Vine a Lima en los años 40 y canté en coliseos y radios. He viajado por todo el mundo con la música andina.
Escribe:María Isabel Álvarez.
A sus 83 años, Jaime Guardia continúa con el incansable proyecto de difundir el charango por los escenarios. En casa guarda un lugar especial para su entrañable amigo José María Arguedas, con pinturas y fotografías que lo recuerdan. “A Jaime Guardia, de la Villa de Pausa, en quien la música del Perú está encarnada cual fuego y llanto sin límites”, se lee en la dedicatoria de ‘Todas las sangres’. Una entrevista con una leyenda viviente del folclore peruano.
 
¿Cuántos años lleva dedicándole su vida a la música peruana?
 
Como 70, comencé a los 8 años a aprender a tocar el charango. Siempre quise dedicarme al arte. Todavía conservo mi primer charango.
 
¿Y recuerda quién se lo regaló?
 
Fue un obsequio de mi familia, era un pequeño charango de sauce, rústico, como de juguete, que me lo compraron en la feria de Pausa (Ayacucho), donde vendían esos instrumentos. Siempre me apoyaron para aprender música.
 
¿Qué representa el charango en su vida?
 
Para mí el charango es mi fiel compañero.
 
Usted fue un muy buen amigo de José María Arguedas, ¿cómo fue ese primer encuentro?
 
En una de mis actuaciones en Radio Nacional, él se me acercó y me dijo que trabajaba en el Ministerio de Educación. Él venía siempre a mi casa, se hizo muy amigo de mi familia.
 
Al hablar de Arguedas, muchos recuerdan a una persona depresiva…
 
Como amigo era muy distinto. Era alegre, le gustaba la música, bailar y cantar. También contar chistes.
 
¿Por qué es tan crítico a las fusiones en la música andina?
 
Bueno, es que distorsionan mucho el hecho de conservar la identidad de un pueblo. Es música que se junta con otros géneros y ya no es lo mismo.
 
Arguedas también estaba en desacuerdo…
 
¡A él qué le iba a gustar eso! Él trataba de conservar la música tradicional. Su consejo era cuidar la identidad de nuestros pueblos. Esa siempre era su primera recomendación.
 
¿Los peruanos le hemos dado el reconocimiento que merece su trabajo?
 
Yo recibo el cariño de la gente y sus aplausos cada vez que tengo mis actuaciones, pero por parte del Estado, no. Solo recibí una condecoración por parte del gobierno de Toledo.
 
¿Qué hace especial a un charango?
 
El charango es totalmente diferente, no lo podemos comparar con otro instrumento. Encierra mucho más sentimiento y es más dulce, por eso me considero alguien muy sensible.

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