La devoción y la fe que profeso al santo patrón de mi pueblo, me lleva a saber más sobre él, Santiago Apóstol, figura entre los santos con más arraigo en nuestro país. La devoción que se le profesa se originó en el siglo XVI, cuando su culto fue introducido por las órdenes franciscana, dominica y agustina, las cuales bautizaron los poblados indígenas con el nombre del apóstol a lo largo y ancho del territorio peruano, es por ello que primigeniamente, nuestro pueblo, se llamó “Santiago de Pauza” hasta la nueva demarcación territorial y creación de la nueva provincia. Los 25 de julio de cada año, los poblados del interior del país, que tienen a Santiago como su santo patrón, están de fiesta, celebrando su fiesta patronal al apóstol. Gracias a que se ha adaptado a las nuevas necesidades y circunstancias de los peruanos, la fe en Santiago ha sobrevivido al paso del tiempo.

 
¿Quién fue Santiago?
El Apóstol Santiago, como llaman los españoles a Santiago de Zebedeo o Jacobo de Zebedeo o simplemente Jacob el hijo de Zebedeo y de María Salomé, y hermano de Juan el Evangelista, nació en Tebaida, una pequeña población cercana de Cafarnaúm, de ser un humilde pescador en el lago de Ge Nazaret, el Mesías lo eligió como apóstol, nuestro señor Jesús, les dio el nombre de “Boanerges”a Santiago y Juan que significa Hijos del trueno, por su naturaleza impetuosa, fuerte y su misión de sacudir como trueno las conciencias adormecidas de los hombres. Pedro, Santiago y Juan acompañaron al maestro en momentos especiales en que Jesús mismo solicitaba la presencia de ellos, es así que estuvieron presentes en la resurrección de la hija de Jairo, él fue testigo de diversos milagros y tuvo la distinción de acompañar a Jesús en la transfiguración del Señor en el Monte Tabor y en su penosa agonía en el Huerto de los Olivos. Santiago Apóstol, se representa con tres tipos iconográficos: como Apóstol, como Peregrino y como Caballero, Las dos primeras formas son muy parecidas: se representa al santo de pie, con un sombrero de alas anchas, un ordón con una calabaza y una esclavina con conchas. La imagen que representa a Santiago el Mayor posiblemente la más conocida y difundida, se muestra al santo tal como habría aparecido en la batalla de Clavijo: montado sobre un caballo blanco, con armadura, casco, el manto blanco de los caballeros, esgrimiendo la espada y sosteniendo la bandera, también blanca, con la cruz roja que era el escudo de la Orden de Caballería.

 
A Santiago apóstol también se le llama Santiago “el mayor”, esto es para diferenciarlo de Santiago el joven, y por cuatro razones más: primero porque era mayor en edad, segundo porque fue llamado primero por Cristo, tercero porque “el Señor lo trató con mayor intimidad y lo hizo testigo de algunos hechos secretos” y, finalmente, porque fue martirizado antes que los demás. Posterior a la muerte de Cristo, el Apóstol predicó en varias regiones de España y Portugal. Recorrió Asturias, Galicia, Celtiberia y Granada. Fue el primero en dar su sangre por Cristo al ser decapitado por órdenes de Herodes Agripa I en una persecución que el soberano dirigiera contra los cristianos. Después de su ejecución, los discípulos llevaron nuevamente sus restos a la Península y los enterraron en Compostela, donde se levantó uno de los santuarios más famosos de la Edad Media. El Apóstol fue degollado un 25 de marzo y su cadáver fue transportado a Compostela el 25 de julio, día en el que se le conmemora hasta la fecha. Santiago, en la batalla de Clavijo, hacia el año 930, los españoles perdían frente a los sarracenos. Según la leyenda, el rey Ramírez de Castilla recibió en un sueño la promesa de Santiago de que vencería. Al día siguiente, se apareció el santo en el campo de batalla, montando un caballo blanco. Bajo su dirección, las tropas españolas consiguieron aplastar al enemigo, en este contexto se le conoce como Santiago “Matamoros”. peregrino en caballero. Santiago caballero es el patrón de España y de mi pueblo Pauza y de tantas otras ciudades en el mundo, protector de los españoles. Luchó por ellos en contra de los moros, lo que le ganó el nombre de Santiago Matamoros.

 
Las leyendas de la aparición de la Virgen sobre un pilar en Zaragoza, la del traslado del cuerpo de Santiago a Galicia y su aparición en la batalla de Clavijo, son “los tres soportes sobre los que se afirma la supremacía del culto al santo hasta transformarlo en héroe religioso-nacional-español por antonomasia. Santiago Mataindios en América la leyenda fue adecuada a las circunstancias. Se dice que en el Nuevo Mundo Santiago apareció por primera vez en México, en la batalla de Centla y posteriormente en la ciudad de Cuzco; supuestamente, a partir del cerco que en 1534 puso Manco Capac II. El santo se dejó ver como en Clavijo, montado en un caballo blanco para defender a los pocos españoles ahí guarecidos. “La figura de Santiago matamoros se convertiría en América en la de Santiago mataindios.” Resulta evidente, entonces, que en tierras frecuentemente atacadas por indios de guerra como se llamaba a los subversivos, los conquistadores españoles recurrieran a la protección de Santiago mataindios e impusieran su culto en diversas regiones. La incógnita sigue sin resolverse ¿Cómo Santiago mataindios se convirtió en el Santiago patrón y protector de los indios? Parece ser que en los tiempos tempranos de la Colonia, se produjo un caso más de identificación de las antiguas deidades prehispánicas con las figuras de la hagiografía cristiana. La metáfora se convirtió en metonimia al llegar a América, cuando la supuesta aparición de Santiago fue acompañada por la caída de un rayo seguido de un fortísimo trueno. Como rayo cayó del cielo a la fortaleza del Inca y como cayó en tierra se espantaron los indios. Dicen que vino enzima de un caballo blanco, que traía dicho caballo pluma y desde entonces los indios al rayo llaman y le dicen Santiago por que el santo cayó en tierra como rayo, Illapa, es como se llamaba al “dios terrible y vengativo, el antiguo hondero, que rompe el cántaro de la lluvia”, en la tradición inca, de donde fue tomado el relato. Illapa se había escondido en el guerrero hispano que monta un caballo blanco. La presencia de un dios del trueno, prácticamente todos los panteones de los cultos naturalistas responde a la importancia de la lluvia para las sociedades que tienen como base de su economía a la agricultura.

 
Por si esto fuera poco, la fecha de conmemoración del santo, el 25 de julio, coincide con el periodo de lluvias del ciclo agrícola, ya que las sociedades mesoamericanas son agrícolas, la identificación de Santiago con los respectivos dioses del rayo y el trueno impulsada por la iconografía española pudo haber garantizado un amplio culto. Por otro lado, el carácter combativo de la imagen seguramente encontraba acomodo en las estructuras sociales en las que la aristocracia militar ostentaba preeminencia social y en el que las actividades bélicas se consideraban enormemente honorables. Mientras que la expresión estereotipada de los santos era de dolor, sufrimiento y abnegación, la imagen de Santiago Matamoros es una imagen iracunda y furiosa. Precisamente, la expresión del individuo colérico caracteriza las representaciones de Santiago en la imaginería indígena hasta el siglo XVII. Posiblemente, el dolor de la conquista también contenía una fuerte dosis de cólera y de furia. Posiblemente, esos sentimientos cabalgan aún sobre una yegua blanca mezclando dioses y santos mientras el cielo retumba entre estrepitosos truenos de colores.
El nombre Santiago es la traducción de Iákobos, transliteración griega del nombre del célebre patriarca Jacob. El apóstol así llamado es hermano de Juan, y en las listas a las que nos hemos referido ocupa el segundo lugar inmediatamente después de Pedro, como en el evangelio según san Marcos o el tercer lugar después de Pedro y Andrés en los evangelios según los Hechos de los Apóstoles es mencionado después de Pedro y Juan. Este Santiago, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida, Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí: en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte. El 2 de enero del año 40, el Apóstol Santiago y sus discípulos estaban descansando en las orillas del río Egro y oyeron dulce voces que cantaban. Enseguida vieron como el cielo se llenaba de luces y muchos ángeles que se acercaban. Los ángeles cargaban un trono donde estaba sentada la Reina de los Cielos. María, en ese entonces, vivía en Jerusalén y fue bilocada a España. La Virgen le dijo a Santiago que construyera un santuario adonde Dios sería honrado y glorificado, y le dio un pilar con su imagen para que fuese puesto en el santuario. La Virgen también le dijo que el santuario duraría hasta los fines del tiempo y que ella bendeciría todas las oraciones hecha devotamente en ese lugar. Al final de la aparición, la Virgen le dijo a Santiago que cuando estuviera construido el santuario debería regresarse a Palestina a donde iba a morir.

 
Algunas Historias que en Pauza se cuentan sobre el Apóstol Santiago.

(Monografía de Parinacochas)
El gran cacique Nina Cóndor Quispe Huamán.
Cacique de la comarca, que habitaba en las faldas del gran Apu SaraSara, según cuenta la leyenda cansados de sufrir maltratos de parte de los españoles que habitaban en Pauza, tomo la fatal decisión de invadir Pauza, asi que una mañana organizo a su gente y enrumbo a Pauza a enfrentar a aquellos que maltrataban física y moralmente a su gente. Campesino o indios como relata la monografía de Parinacochas. A mitad de camino se les presenta un caballero montado en un corcel blanco empuñando una espada y les cierra el paso y le dice:
¿Dónde vas? el cacique le responde a reivindicar los derechos de mi pueblo y su gente.
Alto le dice el caballero y le da ordenes que retorne a su comarca, no sin antes decir que los habitantes de Pauza y los demás son sus hijos y que nadie debe propiciar un clima de enfrentamiento entre hermanos y que todos debemos vivir en paz y en armonía. Desde esa fecha los pobladores de Pauza y alrededores, rinden homenaje ante esta aparición del Apóstol Santiago y que al paso de los años se sigue rindiendo testimonio de fe a su imagen sagrada.

Milagro del Apóstol Santiago.
Entre Julio y Agosto de 1914, Pauza, capital en esa época de la Provincia de Parinacochas, sufrió un fuerte terremoto, muchos pobladores quedaron damnificados, las casas se cayeron, así como la iglesia de la quedó solo en pie el área del coro, los derrumbes también bloquearon los cauces de las aguas de Otococha, Pauza y Huayllas. Solo quedo quedó agua en Huitco, donde la gente iba en grupos con sus odres y otros envases para abastecerse del líquido elemento, mientras continuaban las réplicas del terremoto. Mientras tanto el gobernador de Andahuaylas (Apurímac), tuvo un sueño revelador, en que un militar montado en el caballo blanco entro por el portón de su casa, se bajo del caballo y le dijo.” Necesito que lleves comida a mi pueblo, porque mis hijos se mueren de hambre, luego el militar monto su caballo y se fue. El Gobernador despertó impresionado, el no sabia nada del terremoto ocurrido, luego después llego a su casa el Teniente Gobernador a quién le contó el sueño que acaba de tener. El Teniente Gobernador interpretando el sueño le dijo que el militar a caballo era el Patrón Santiago y que el pueblo era Pauza que acababa de sufrir un terremoto, que la Iglesia se había caído y que el pueblo estaba cubierto de una nube de tierra. Ellos conocían Pauza porque había comercio entre comerciantes de Andahuaylas y comerciantes de nuestros pueblos que llevaban mercancías y productos agrícolas, el Gobernador comunicó esto a la población de Andahuaylas en Cabildo Abierto y acordaron llevar víveres como ayuda. Así lo hicieron se alojaron en la Plaza de Armas de Pauza y ellos mismos repartieron víveres a la población.

(Fragmento de la novela Fiesta Nativa.)
Sócrates Zuzunaga Huaita.
Tu pueblo Pausa, a pesar de muchos que ya tienen otras ideas contrarias a la religión, a pesar de los ateos como tú, no ha abandonado su fe tradicional y su devoción al Apóstol San Santiago. Al contrario, con el correr de los años y el avance de la modernidad, en tu pueblo parece que se ha incrementado estos sentimientos religiosos, acrecentando su tradición y sus costumbres festivas, en honor a ese barbado Santo Patrón, quien, montado en un blanco corcel y enarbolando una reluciente espada de plata, con los ojos enormes y desorbitados, fijos en la figura del infeliz moro que se debate debajo del caballo, se pasea todos los años, en el mes de julio, por las calles de tu tierra natal, al compás de la música que despliega la banda contratada desde Lima (antes, en tus tiempos, lo hacía al compás de una banda típica, conformada por un bombo, en manos del Bombero Teves, un platillo chillón, en manos del platillero Álvarez, y un clarinete, en boca del clarinetero Dámaso, quien, con aspavientos exagerados y quiebros acompasados, marchaba a la cabeza de la procesión). Recuerdas que, ustedes, los niños del pueblo, los chitis, remedaban a esta banda, tocando cajones o bateas en desuso como bombo, tapas de olla como platillos, y un trozo de carrizo en los labios, para marchar por todas las calles del pueblo, titu-titu-titu-tiiiiiiiituuuuu, chang-chang-chang, bom-bom-bombooommm, a la vista de toda la gente que salía a verlos pasar, entre risas y voces de aliento: -¡Buena, maqtillos! ¡Buena!… ¡Ustedes son mejores que la banda de don Dámaso!…

– ¡Ajajaaay, chitis de la gramputa! ¡Tienen gracia para esta vaina de ser músicos!…
Cada año, a partir del 21 de julio hasta afines del mismo mes, en el pueblo se vive con intensidad inesperada las fiestas patronales, aun por aquellos que están en su contra o con pocas ganas de fiesta. El entusiasmo colectivo arrastra a toda la comunidad; la gente pausina viene desde lejos, aun desde el extranjero, a reencontrarse con los familiares y amigos, para recordar vivencias inolvidables, blandiendo vasos de cerveza o chicha, cuando no copetines de cañazo majeño o de pisco de Ica o Caravelí. Allí, se acrecientan los sentimientos de amor hacia el terruño que los vio nacer; se escarban recuerdos pasados, de los abuelos, de las tradiciones y costumbres ya desaparecidas; a veces, se llora a moco tendido, abrazados a los familiares y amigos, y se maldice a la vida de mierda que es inexorable y cruel, que avanza y, sin compasión, deja todas aquellas vivencias vividas atrás, para ya no volverlas a recuperar, por más que uno quisiera, por más que uno tuviera plata o riquezas en el mundo, carajo, salud, hermano, hermanito del alma, aaaaay vida vidallayaaaa, vida que ya nunca volverá… De ese modo, los pueblos de la sierra, en este caso del sur de Ayacucho, escriben su propia historia, con tinta indeleble, a través de acontecimientos y costumbres comunales, los que le dan cierto colorido pintoresco, una variedad turística y -hasta cierto punto- una fuerza cósmica y telúrica que, con los años, van consolidándose en una tradición costumbrista muy atractiva, digna de gozarla y vivirla en toda su plenitud… Por eso, en este caso, has vuelto a tu tierra con la intensión de recordar vivencias pasadas y a reencontrarte con tus familiares y amigos; pero, más, viniste para alimentar tu espíritu de escritor, pues tienes en mente escribir una novela, en el que el protagonista principal sea tu pueblo, tu pueblo de antaño y el de ahora, porque tus paisanos siempre te están diciendo:… ya no estés escribiendo cojudeces, ¿por qué no escribes sobre nuestro pueblo?, y si así lo haces, por dios, por diosito, te lo juro, yo te voy a comprar docenas de libros para toda mi familia y hasta para enviarlos al extranjero, que todos lean y lloren recordando a su pueblo querido, a sus mujeres, a sus queridas, a sus andanzas cuando andaban descalzos, a sus primeros romances, a sus costumbres y tradiciones… Por eso, estás aquí, ahora…

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